Todo está a la vista, sólo hay que abrir los ojos. (Realidades y fantasías cafeteras.)

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October 7, 2013 by Aleko de Planeta Lem

Sin amor no se entienden los pétalos.

Ni la luz.

Ni las cavernas.

Ni la belleza de una noche que nace.

Sin amor el amanecer es más frío.

Sin amor, hasta el odio pierde el sentido.

No se aprecia el latido inexplicable.

Las brújulas esperan a la deriva sin hacer sombra.

Nadie encuentra lo que busca

sin amor.

…………………..

Es enero de 2006 y estoy de visita en Buenos Aires. Esta vez me ha traído la música. Brindo por eso. Estoy solo en el bar y con un café cortado delante, pero brindo igual. Está empezando a llover fuerte. Cuando salga del bar, el paseo será como una competición de obstáculos. Las calles de Buenos Aires son involuntariamente tan artísticas… Al caminarlas, lo recomendable es ir mirándolas con atención, como si se tratara de Obras Maestras. Hay pocos tramos sanos. ¿El caos nos mantiene en forma? Supongo que sí, me respondo mientras apuro el café. Estoy a gusto, disfrutando el sonido del agua que baja como loca del cielo y se estrella contra la ciudad. Celebro esta lluvia torrencial que combate la brutalidad del calor de enero. Se ve que mi amigo el equilibrio también suele visitar Buenos Aires, esta ciudad carnívora, a veces tan mísera, siempre tan bella y poética.

Se abre la puerta y entra una mujer. Deja el paraguas chorreando en un rincón y se sienta. Lleva un vestido del mismo color que decora sus labios, y del mismo tono también es el pañuelo que cubre su cabeza. No le queda redundante. Es más: le queda bien. Habla por teléfono. De repente sonríe y coreográficamente sale el sol, asomándose entre las nubes. Entonces los rayos de luz entran a través de las ventanas del bar y producen un efecto óptico-épico: Una copa vacía y solitaria que está sobre una de las mesas que nos separan se transforma en una sombra luminosa tatuada sobre su pecho. Una imagen increíble, casi religiosa. ¡La Virgen! Soy consciente del inmenso privilegio de contemplar semejante suceso. Miro a mi alrededor buscando testigos pero parece no haberlos. Me gustaría que al menos lo supiera ella. También me gustaría ser un fotógrafo con la cámara en las manos, disparar y capturar lo sublime del instante. Me gustaría pero rápidamente dejo de pensar en lo que no tengo y me entrego a este momento-milagro, a este regalo, a esta maravilla que entra por los ojos y que llega hasta la esencia. ¿Todo es poesía? Todo está a la vista.

(…)

Hace un rato he salido del bar y enseguida he vuelto a entrar. Me había olvidado de pagar. Ahora estoy viajando por las entrañas de la ciudad. En los pasillos del subte (del Metro) llueve. Al margen de las goteras, hay partes en donde directamente está lloviendo. Como ya casi nunca llevo un libro encima y tener los ojos clavados en una pequeña pantalla no me gusta para nada, en el subte me dedico a mirar a la gente. Me entretengo inventando historias. A veces las escribo, pero como al escribir ralentizo el ritmo de las ideas que brotan, en general las dejo suceder en mi mente sin intentar apuntarlas.

Sube una chica. Tendrá unos 23 años. Es atractiva, pero va de guapísima. Entra al vagón y con expresión de falsa indiferencia, en una fracción de segundo escanéa todas las miradas. Obviamente encuentra varios pares de ojos apuntándole. Tiene ganas de bailar. No lo hará…pero tiene ganas. Se siente sexy y lo demuestra. Desea seducir y luego desaparecer. Aunque hay algo que no cierra. Se le nota una barrera, el miedo a la interacción. Es como si llevara un cartel que pone “no tocar / no hablar / disimular”. Lo veo justo ahí, detrás de la gran diva. Y también veo que la próxima estación es la mía. Basta de inventar. Me bajo.

El sábado gozamos de un exitoso concierto de Go LEM Sound System en la Castorera. Entre otras cosas, conocí a Eduardo de La Colifata. Hubo buen feeling, puede decirse que nos entendimos. Me cayó muy bien. Pocas diferencias hay entre “un loco” y “un artista”. Pocas. Una diferencia entre cuerdos y locos quizás sea que el loco finge menos. El no–loco suele representar el papel que la sociedad espera de él. No es bueno hacer ese papel continuamente. Podríamos decir que te vuelve loco, pese a lo paradójico del asunto. La sociedad es cruel, no es nada fácli ser muy sensible en este mundo. Volviendo al concierto, fue una fiesta. Mucha energía encendiendo las almas presentes. La energía es algo tan real como indescriptible, puede tomar cualquier forma. Por ejemplo, la del sudor que empapa mi ropa después de haber hecho este concierto.

…………………..

¡Oh, El Arte!

Mi Amor.

Mi Dios.

El Arte.

(Tenía que decirlo…)

…………………..

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3 thoughts on “Todo está a la vista, sólo hay que abrir los ojos. (Realidades y fantasías cafeteras.)

  1. Genial Aleko. Gracias por acordarte de este humilde y colifato servidor

  2. lolacanosa says:

    Qué maravilloso paseo por Buenos Aires!!!! Con café incluído.

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